lunes 17 de noviembre de 2008

El Cartón de Hernández...



Haz click en la imagen para agrandar, es necesario y urgente que lo leas...



·Miedo·

¿Qué pasa si se muere Calderón?...

Caos nacional, sin reforma al 84º

Isabel Salmerón

Existe sucesos —como el del martes 4 de noviembre, en el que en un accidente aéreo perdió la vida el secretario de Gobernación, Juan Camilo Mouriño— que no sólo estremecen a la sociedad, sino que la obligan a reflexionar sobre lo que pasaría en el supuesto de que la víctima fuera el jefe del Ejecutivo. ¿El país está preparado para un evento de tal naturaleza?, ¿existe el marco legal para hacer frente a una situación de esta envergadura?

El jurista Miguel Carbonel, del Instituto de Investigaciones Jurídicas de la UNAM, afirma categórico que no. Explica que el artículo 84 constitucional —que es el que prevé la ausencia del Presidente de la República— está rebasado.

Jorge Nader Curi, director de la carrera de Derecho en la Universidad La Salle, coincide con Carbonel y agrega que esto se debe a que dicho artículo data de 1917, cuando México tenía un partido hegemónico, con la mayoría absoluta en el Congreso de la Unión, el 100 por ciento de las gubernaturas y la Presidencia de la República.

En ese escenario, la desaparición del jefe del Ejecutivo podía ser resuelta fácilmente con dicho marco legal. Sin embargo, prácticamente a un siglo de distancia, con un país totalmente diferente, democrático, plural, que difícilmente se pone de acuerdo en el Congreso de la Unión y que en ocasiones acude a prácticas ilegales, como la toma de tribunas, para oponerse a una mayoría; a la distribución de cuotas para alcanzar consensos; al retiro de sus legisladores del recinto para evitar que haya quórum, la designación de un presidente —llámese interino o provisional— se torna difícil.

“De ahí —apunta Carbonel— que sea absolutamente urgente e indispensable reformar el artículo 84 constitucional. Esto es un foco rojo que tenemos prendido en la Constitución. Es irresponsabilidad de los legisladores que no aborden con toda rapidez y urgencia este tema. Estamos ante una situación de riesgo. Objetivo que puede hacer mucho daño al país, a la democracia mexicana e incluso a la economía nacional, porque un vacío de poder se proyectaría en un daño enorme a las finazas nacionales, a las reservas internacionales, a la estabilidad de la moneda mexicana. Es urgente e indispensable que se legisle a la brevedad”.

¿Obsoleto?

Jorge Nader Curi, en entrevista con Siempre!, explica que antes de establecerse el artículo 84 constitucional hubo otras formas para prever la desaparición del Presidente de la República: primero con la figura de vicepresidente, que no resultó, siendo el último José María Pino Suárez, quien murió asesinado; más tarde se determinó que en caso de ausencia del primer mandatario, el presidente de la Suprema Corte de Justicia de la Nación (SCJN) sería su sustituto.

De hecho, así surge el artículo 84 constitucional vigente hasta nuestros días, que establece dos escenarios ante la falta definitiva del Presidente de la República: la primera, cuando se presenta antes de los dos años de su gestión; y, la segunda, después de los dos años de la administración.

En el primer caso, se pueden dar dos escenarios: uno, si en el momento de la desaparición definitiva del Presidente, el Congreso de la Unión está en sesiones deberá constituirse en colegio electoral y con el voto de las dos terceras partes de sus integrantes, es decir, mayoría absoluta, elegirá a un presidente interino para que éste convoque a elecciones.

Dos, si en el momento de la desaparición del jefe del Ejecutivo, el Congreso no está sesionando, la comisión permanente nombrará a un presidente provisional y convoca a elecciones extraordinarias al Congreso para que éste designe al presidente interino y se emita la convocatoria de elecciones. En este caso, el artículo no señala si la comisión permanente deberá elegir al presidente interino por mayoría simple o absoluta.

Cabe aclarar que quien resulte ganador en la elección presidencial gobernará seis años y no sólo los cuatro que restaban al Presidente anterior.

En el segundo caso, cuando el Presidente lleva más de dos años en el poder, el Congreso nombrará a un presidente sustituto que concluirá el periodo. Sin embargo, en este escenario no se establece qué tipo de votación realizará el Congreso para elegirlo.

En la Constitución se establece que dentro de los diez días siguientes a la designación del presidente interino se deberá lanzar una convocatoria para la elección del nuevo presidente que concluirá el periodo. Entre la fecha de la convocatoria y la de la elección tendrá que transcurrir un plazo no menor de 14 meses y no mayor de 18.

Sin embargo, dice Nader Curi, el artículo 84 no contempla otros escenarios como: si debe ser el presidente interino o provisional del mismo partido del Ejecutivo desaparecido o no tener partido, simplemente señala que debe ser un presidente que deberá reunir los requisitos constitucionales para ocupar ese cargo.

Ahora bien, ¿qué pasaría si el Congreso de la Unión no reúne a sus dos terceras partes?, o ¿qué pasaría si no se ponen de acuerdo?, ¿qué hacer si una minoría toma la tribuna para que no se nombre al nuevo presidente? O, ¿si se sale de la sesión para evitar que haya quórum?

O lo que sucedió cuando se eligió al presidente del IFE, que a pesar de haber un candidato que cumplió al 100 por ciento con el perfil se eligió a otro; o que se salga una o varias fracciones deslegitimando el proceso.

Si llegara a darse cualquiera de estos escenarios la problemática sería muy profunda, habría un caos de gobernabilidad. De hecho, la SCJN tendría la ultima palabra, porque habría que analizar cuál es la aplicación de las reglas establecidas en la Ley Orgánica de la Administración Pública y del Congreso de la Unión para la validez de las elecciones. Esto es muy complejo.

“Ante esta situación —dice Carbonel, en entrevista con Siempre!— la primera reflexión que hay que hacerse es que el artículo 84 es inusual en el constitucionalismo contemporáneo porque en otras Cartas Magnas de la mayoría de países del mundo se establece la sustitución automática en caso de falta absoluta de jefe de Estado”.

“Si un presidente de la República —continúa—, un titular del Poder Ejecutivo, tuviera un accidente o fuera víctima de un atentado —lo que establecen los textos constitucionales—, en el minuto uno posterior al hecho habría un encargado de la oficina. Es decir, los textos constitucionales están diseñados de tal forma que no haya un vacío de poder. Esto no sucede con el artículo 84, puesto que la Constitución mexicana asigna al Congreso la tarea de nombrar al presidente interino sin que haya una sustitución inmediata”.

Urgente su reforma

“La gran lección que arroja —apunta Miguel Carbonel— el análisis de lo que sucede en otros países se resume en una variedad de fórmulas. Hay naciones, es el caso de Estados Unidos, donde existe la figura del vicepresidente; otras que prevén sustituir al jefe del Ejecutivo con el presidente de la Cámara o con el de la Suprema Corte de Justicia de la Nación o con el jefe de gabinete. Esta última figura que no existe en nuestro país”.

En México se ha tenido la experiencia histórica, no siempre positiva, de la figura del vicepresidente y de la sustitución del jefe del Ejecutivo por el presidente de la Suprema Corte de Justicia de la Nación, que también generó problemas en el siglo XIX.

Aquí, lo que hay que buscar es una solución para designar inmediatamente al presidente interino o provisional y quizá habría que considerar que no fuera por mandato constitucional un sólo funcionario, sino que hubiera una prelación de funcionarios; porque si únicamente se prevé un sustituto, en un atentado o un accidente en donde vayan ambos —Presidente y su sustituto— se acabaría con la estabilidad.

Algunos autores han propuesto hacer una cadena de sustituciones de dos o tres posibles sustitutos y así asegurar que no haya ese vacío de poder. La lista podría encabezarla el presidente del Congreso de la Unión, seguirle el presidente de la SCJN, el secretario de Gobernación, por señalar algunos.

“La introducción —añade Carbonel— de la figura del jefe de gabinete es una propuesta que ha sido objeto de varias reflexiones. El jurista Diego Valadés ha escrito a favor del tema y, en efecto, tendría la ventaja, en este caso particular, de contar con el aval de las Cámaras, lo que sería de suma importancia al sustituir al jefe del Ejecutivo.

Y es que la propuesta de crear la figura del jefe de gabinete, incluye la posibilidad de que esta responsabilidad caiga en un hombre que sea elegido por el Congreso de la Unión de una terna que envíe el jefe del Ejecutivo o bien que el Presidente nombre a una persona y que ésta sea avalada por el Congreso de la Unión, en ambos casos se tendría el consenso.

Carbonel alertó sobre la reforma del artículo 88 constitucional efectuada hace mes y medio o dos meses para que el Presidente de la República pueda salir del país sin autorización del Congreso, siempre y cuando el viaje sea de menos de siete días. Esto quiere decir que el Presidente está saliendo con más frecuencia. Ahora bien, con lo que pasó con el secretario de Gobernación —con las recientes noticias sobre el estado mecánico del avión presidencial TP01, que además ya tiene unos años de recorrido— se aumentan los riesgos. Hoy es más urgente que en el pasado, llevar a cabo una modificación al 84.

Carbonel señala que como académico lo único que propone es que se reforme: “No tengo una solución, una propuesta concreta, porque entiendo que hay variables que sólo los legisladores pueden analizar. Se trata de una decisión política de fondo. Hay que ponerse de acuerdo para crear o no la figura de vicepresidente o la del jefe de gabinete o una prelación de funcionarios, que vaya del presidente de la Cámara al secretario de Gobernación. Esas son decisiones de fondo que sólo los legisladores pueden evaluar. Lo único que recomiendo es que se aborde con seriedad y que se tomen en cuenta las experiencias de otros países”.

Este es el momento. Es urgente e indispensable reformar el artículo 84. “Es un foco rojo prendido en la Constitución, es irresponsabilidad de los legisladores que no aborden con toda rapidez y urgencia el tema, estamos ante una situación de riesgo. Objetivo que puede hacer mucho daño al país, a la democracia mexicana e incluso a la economía nacional; porque un vacío de poder se proyectaría en un enorme daño a las finazas nacionales, a las reservas internacionales, a la fortaleza de nuestra moneda. Es urgente e indispensable que se legisle a la brevedad”.

El Cartón de Hernández...

·Mas accidentes·

Desaparece de Compranet la licitación sobre el Learjet...

* Ese sitio web tenía datos sobre servicios que Bucareli contrató para la aeronave
Retiran información de las bases para mantenimiento

Fabiola Martínez

Un día después de que este diario difundió el contenido de las bases de la licitación pública nacional emitida por la Secretaría de Gobernación para concursar el servicio de mantenimiento de la aeronave siniestrada el pasado 4 de noviembre, no fue posible acceder nuevamente a estos documentos, incluidos hasta ayer en la página www.compranet.gob.mx

Al seguir el procedimiento para observar el contenido de la licitación clasificada como SG-N-DA-41/07 (00004010-020-07) de Compranet, aparece la página en blanco o una leyenda de que el archivo está dañado. La búsqueda se intentó en diversas clases de computadoras o siguiendo el proceso de otras ligas del gobierno federal, pero no fue posible acceder de nuevo a estos datos acerca de las bases para el “Servicio de mantenimiento integral del Learjet 45”.

Como se difundió, en ese archivo se encuentran los detalles estipulados por Gobernación para los interesados en concursar –en diciembre de 2007– para obtener el contrato en referencia, el cual fue concedido a la compañía Centro de Servicios de Aviación Ejecutiva, responsable de atender todo lo conducente a la aeronave siniestrada en la ciudad de México.

La dificultad para acceder a dicha información afecta los objetivos y compromisos del gobierno federal en materia de transparencia y acceso a la información, aplicados precisamente como mecanismo para el combate a la corrupción en las adquisiciones y otros trámites similares del sector público.

Viven en el desempleo casi de 2 millones de mexicanos...

Las entidades que registraron las tasas de desocupación más altas fueron el Distrito Federal con 6.4% de la PEA, Tlaxcala 6.2%, Aguascalientes y Coahuila de Zaragoza 6.1% en cada una, Nuevo León, Sinaloa y Tamaulipas 5.1%, el Estado de México 5%, Guanajuato 4.9% y Chihuahua 4.8%.

El desempleo sigue creciendo en México y muestra de ello es que entre julio y septiembre del presente año 1.9 millones de personas no trabajaron ni una hora a la semana, 316,000 habitantes más que los registrados en durante el mismo lapso de2007.

Durante el tercer trimestre de 2008 la tasa de desempleo abierto en México se ubicó en el 4.2% de la población económicamente activa (PEA), en comparación con el 3.9% del mismo período del año anterior, según información publicada por el Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI).

En el tercer trimestre de 2008 la población desocupada en el país se situó en 1.9 millones de personas y la tasa de desocupación equivalente es de 4.2%; este porcentaje de la PEA es superior al de 3.9% alcanzado en igual trimestre de 2007 destaca el INEGI en un comunicado publicado en su página de internet.

Además de los casi dos millones de desempleados, el INEGI informó que la población subocupada ascendió a 2.9 millones, mientras que el número de personas que trabajan en la economía informal creció en 305,000 hasta los 11.8 millones y representan el 27.1% de la población económicamente activa.

Las entidades que registraron las tasas de desocupación más altas fueron el Distrito Federal con 6.4% de la PEA, Tlaxcala 6.2%, Aguascalientes y Coahuila de Zaragoza 6.1% en cada una, Nuevo León, Sinaloa y Tamaulipas 5.1%, el Estado de México 5%, Guanajuato 4.9% y Chihuahua 4.8%.

En contraste, los estados con las tasas más bajas en este indicador fueron Guerrero con 1.2%, Campeche 2.1%, Chiapas 2.3%, Yucatán 2.5%, Oaxaca 2.6%, Veracruz 2.7%, y Colima y Michoacán de Ocampo 3%.

Durante el pasado mes de septiembre México registró una tasa de desocupación del 4.25% entre la población económicamente activa, la más alta desde agosto de 2004, cuando se ubico en 4.44%. (El Semanario Agencia, ESA)

El Cartón de Hernández...


·En picada·

Requiere Saltillo de una nueva central camionera...


El Sentir de Coahuila
Marco Antonio Montes
Saltillo, Coah; 16 de noviembre del 2008 (SIP).-

Ante el dinámico crecimiento poblacional que esta registrando la ciudad, ya se hace necesario el construir una nueva central de autobuses, proyecto que debería aterrizar al norte de Saltillo, destacó el regidor José Cruz Mata del Bosque.

En su calidad de integrante de la Comisión de Desarrollo Urbano del Cabildo local, el entrevistado comentó que la actual estación de autobuses que se localiza al sur de la ciudad ya es obsoleta.
“Estamos hablando de una central de autobuses que fácilmente superar los 25 años de antigüedad y además esta rodeada de un sinfín de colonias, se encuentra en un área de la ciudad en la que son continuos los congestionamientos viales a causa de los camiones foráneos que entran y salen de esa estación”, anotó.

Mata del Bosque manifestó que de acuerdo a los especialistas en temas de desarrollo urbano, ya es más conveniente el construir una nueva central de autobuses en la parte norte de la ciudad.
“Reubicar la actual central de camiones foráneos debe ser una opción que las autoridades estatales y municipales deben de contemplar para los próximos años”, enfatizó.

Mata del Bosque destacó que hay ciudades mucho más pequeñas que Saltillo y ya cuentan no con dos, sino hasta con tres estaciones de autobuses, lo que las hace ver más modernas.

“Se trata de un proyecto que por diferentes circunstancia no ha podido avanzar, ojala que alguna autoridad lo tome en cuenta porque estamos hablando de una necesidad que ya tiene Saltillo”, concluyó.

En su calidad de integrante de la Comisión de Desarrollo Urbano del Cabildo local, el entrevistado comentó que la actual estación de autobuses que se localiza al sur de la ciudad ya es obsoleta.

“Estamos hablando de una central de autobuses que fácilmente superar los 25 años de antigüedad y además esta rodeada de un sinfín de colonias, se encuentra en un área de la ciudad en la que son continuos los congestionamientos viales a causa de los camiones foráneos que entran y salen de esa estación”, anotó.

Mata del Bosque manifestó que de acuerdo a los especialistas en temas de desarrollo urbano, ya es más conveniente el construir una nueva central de autobuses en la parte norte de la ciudad.
“Reubicar la actual central de camiones foráneos debe ser una opción que las autoridades estatales y municipales deben de contemplar para los próximos años”, enfatizó.

Mata del Bosque destacó que hay ciudades mucho más pequeñas que Saltillo y ya cuentan no con dos, sino hasta con tres estaciones de autobuses, lo que las hace ver más modernas.
“Se trata de un proyecto que por diferentes circunstancia no ha podido avanzar, ojala que alguna autoridad lo tome en cuenta porque estamos hablando de una necesidad que ya tiene Saltillo”, concluyó.

Identifica Gobernación 148 conflictos en el país...

Los de mayor envergadura son las protestas mineras en Coahuila y Guerrero, y magisteriales en Morelos y Michoacán.

Como resultado de las Jornadas Federales de Coordinación para la Gobernabilidad, en lo que va del año se han identificado 148 conflictos en el país, en su mayoría sociales y agrarios, con una intensidad de riesgo que va de bajo (70) a medio (78), informó la Secretaría de Gobernación (SG) al Instituto Federal de Acceso a la Información (IFAI).

Destacó que, por su trascendencia, los de mayor envergadura son las protestas mineras en Coahuila y Guerrero, y magisteriales en Morelos y Michoacán.

En la relación que anexa sobre las protestas y movimientos sociales sobresalen por el número de casos los estados de Morelos, con 22 conflictos sociales y agrarios; Coahuila, 13; Puebla, 12; Oaxaca y Michoacán, 10 cada uno; Jalisco nueve; Guerrero y Nuevo León, con siete cada uno.

En la resolución 3812/08 del IFAI –donde este instituto confirma la clasificación de documentos en poder de la SG que reportan asuntos que pueden afectar la gobernabilidad por regiones o en el país, así como su clasificación en semáforo rojo (cuando hay violencia y existen factores que propician la ingobernabilidad), amarillo (cuando se atienden por las autoridades y hay distensión), y verde (cuando la problemática no rebasa causes institucionales)–, la SG informa que en diciembre próximo las autoridades federales junto con las estatales y municipales, así como el Centro de Investigación y Seguridad Nacional, elaborarán la agenda y estrategias respectivas.

A la fecha, según la SG, la información sobre las condiciones de gobernabilidad en las regiones del país “se encuentra en recopilación para ser procesada y analizada, para seguir con el proceso deliberativo de cada caso concreto”.

Los conflictos reportados mutan de color de semáforo según su evolución, por lo cual los servidores públicos de los tres órdenes de gobierno reportan un color “no definitivo, sino dinámico”. La SG clasifica los conflictos como sociales, agrarios, económicos, políticos, electorales y otros.

Según la resolución del IFAI, los documentos se clasificaron sin especificar lapso, con base en el artículo 14, fracción 6 de la Ley Federal de Transparencia, para evitar que se “pueda afectar la gobernabilidad del país”, sobre todo cuando se trata de procesos electorales.

El Cartón de Kalvellido...

·Todos los invasores de Irak están fuera·

Programa de educación a distancia que impulsará la UA de C...

El Sentir de Coahuila
Marco Antonio Montes
Saltillo, Coah; 16 de noviembre del 2008 (SIP).-

Una licenciatura en Administración y una carrera de Ingeniería en Tecnologías de la Información, son parte de las carreras profesionales que pronto podrán ofrecer la Universidad Autónoma de Coahuila como parte de su programa de Educación a Distancia, informó Edgar Braham Priego.

“Queremos informar que ya se entregaron a la Secretaría General de la Universidad Autónoma de Coahuila todos los lineamientos, todo lo que va a regir la educación a distancia en esta Casa de Estudios”, detalló el encargado del proyecto. Destacó que una vez que se avale ese programa en la Secretaría General, entonces el proyecto será presentado ante el pleno del Consejo Universitario para su análisis, discusión y probable aprobación. “El Rector Mario Alberto Ochoa Rivera esta muy al pendiente de esto y es el principal impulsor de este importante proyecto, porque se trata de un programa que llegará a comunidades rurales muy apartadas”, aseveró. El entrevistado explicó que el programa va arrancar en la comunidad de Lagunas del Rey “Vamos a empezar con la carrera de Ingeniero Mecánico Administrador en esa población, el objetivo es ofrecer la especialidad a los hijos de los trabajadores de de la empresa Químicas del Rey ”.

Finalmente destacó que ese tipo de programas impulsados por la UA de C tienen un gran sentido social porque se pretende beneficiar a jóvenes que aspiran estudiar una carrera profesional, pero que viven en zonas del estado donde no se cuenta con instituciones educativas de nivel superior.

“Un pueblo culto es contestatario; por eso en México se desdeña la educación artística”...


El actor e intérprete de música antigua presenta su espectáculo Un rato para imaginar todos los domingos en el Polyfórum Cultural Siqueiros El actor e intérprete de música antigua presenta su espectáculo Un rato para imaginar todos los domingos en el Polyfórum Cultural Siqueiros Foto: Cristina Rodríguez

■ Quiero ayudar en la formación cultural de los niños del país, señaló Mario Iván Martínez

■ Hay quienes utilizan el término infantil como sinónimo de disculpable improvisación, lamentó


Mónica Mateos-Vega

Un pueblo culto es, inevitablemente, contestatario y consciente de los muchos rezagos que vive su sociedad; por eso, los gobiernos que ha tenido el país desdeñan la cultura, considera el actor y cantante Mario Iván Martínez, quien hace casi una década descubrió una de las facetas más gozosas y satisfactorias de su vida profesional: ser cuentacuentos.

Pero contrario a lo que muchos colegas hacían (y siguen haciendo) de llevar a escena montajes “oportunistas”, Martínez le apostó a lo más selecto de la literatura infantil universal, con gran énfasis en las historias mexicanas.

En entrevista con La Jornada, Martínez, quien es también reconocido por sus trabajos como intérprete de música antigua, lamenta haber escuchado a compañeros actores decir: “¿no tienes trabajo? Hazte un show infantilito, con princesitas; pones un castillito con una jerga, lo pintas y ya. ¡Es de una irresponsabilidad mayúscula!”

No obstante, continúa, “hay muchas personas haciendo cosas muy interesantes para niños, pero que a veces no son difundidas o se dan a conocer más en el extranjero: Maribel Carrasco, Luis Martín Solís, Emmanuel Márquez, Perla Schumacher, la compañía La Trouppe, el grupo Cántaro.

“Es decir, los padres que le rascan a la cartelera en la ciudad de México no tiene pretexto: pueden encontrar material bien bonito, interesante y propositivo que se aleje de lo predecible, vulgar y desechable que muchas veces puede ser esa oferta infantil que a menudo ofende la inteligencia de los niños, a un grado insultante.”

Mario advierte que si bien no pretende descubrir el hilo negro, está seguro de lo que no quiere: irse por el camino fácil. Por eso, sus espectáculos, añade, se basan en la literatura que le parece imprescindible: el Quijote y la vida de Mozart para niños, las fábulas de Esopo, Dickens, los clásicos de Hans Christian Andersen y los hermanos Grimm, Platero y yo, de Juan Ramón Jiménez, entre otros.

Química sabrosa

Martínez recuerda que hace 10 años la Secretaría de Educación Pública lo invitó “a un programa muy propositivo que se llamó La gran alianza por la lectura: ¿quieres que te lo lea otra vez?; reclutaron a buen número de actores y actrices –los Bichir, Héctor Bonilla, Ofelia Guilmain, entre otros– con el simple afán de llevar la lectura de un libro a diversos lugares de la República.

“Ahí me percaté de la química tan sabrosa que se propiciaba entre el público infantil y yo: por ende, empecé a vestirme de cuentacuentos del Renacimiento, a utilizar que un títere, que una grabadora, para musicalizar un poquito.

“Aquella lectura se convirtió en un pequeño espectáculo: me di cuenta de que me gustaba que me escucharan y que quería hacer de eso un proyecto de vida. Quiero ser trovador y compartir historias no solamente para que se diviertan los niños, sino para ayudar a su formación cultural en un país donde nuestros gobiernos han desdeñado tanto la educación artística.”

Mario Iván ha sumado tres discos compactos más a su colección: Un rato para imaginar: el volumen 15, con los cuentos de El pájaro Ku, Lluvia de buñuelos, La flor de la verdad, La gallina cucuruca, y el 16: Pulgarcito y El soldadito de plomo, de Andersen.

Pero sin duda, el que más lo entusiasma es la producción que contiene dos de las obras sinfónicas para jóvenes más relevantes del repertorio mundial: Pedro y el lobo y El carnaval de los animales, realizada en coproducción con la Univesidad Nacional Autónoma de México y grabada en la Sala Nezahualcóyotl con El Grupo de Músicos, bajo la dirección de José Luis Castillo. (La colección se vende en las librerías de La Jornada.)

En agosto, el cuentacuentos recibió un premio en Edimburgo, por el espectáculo El coyote y la serpiente –leyenda mestiza tlaxcalteca–, con música de Jorge Reyes, que llevó a Escocia, representando a México, en el contexto de la feria del libro de ese país.

El actor critica a aquellos que en las artes escénicas utilizan el adjetivo infantil como “sinónimo de disculpable improvisación. Hay cosas que se logran colar en la cartelera teatral, de tal inferioridad, que sin embargo parecieran disculpables por el mero hecho de ser del género infantil; cosas que el público no perdonaría, si fuera una oferta para adultos”.

Como para adultos, pero mejor

Detalla que tiene colegas que cuando hacen “teatrito infantil” –así le dicen– “no les importa que la música sea una aberración, hacer play back, utilizar un vestuario mal hecho o que, inclusive, actúen crudos y estén alburéandose en escena bajo el argumento de que el público está conformado por niños.

“¡Es un suicidio! No se dan cuenta de que cuando un niño te aplaude recibes sinceridad al ciento por ciento. Por ello, quiero unirme a las filas de quienes siguen en esta lucha por otorgar dignidad y diversidad a la cartelera infantil.

“El maestro Leszek Zawadka, quien fue director del coro de niños de Chalco, tiene una anécdota que me gusta repetir: un alumno de literatura, desconcertado, le preguntó a su maestro cómo debía escribir para niños; el mentor le respondió: como para adultos, pero mejor.

“Eso me ha inspirado a continuar mi trabajo en este rubro, pues mi tirada es, en unos 15 años, irme a Oaxaca o Morelia para abrir un centro cultural infantil, donde se enseñe teatro, música, pintura, con niños y para niños. Imagino al abuelito Mario Iván contando cuentos en una plaza del futuro. Sería un fin hermoso.”

Los domingos, a las 13 horas, Marío Iván Martínez presenta Un rato para imaginar en el Polyfórum Cultural Siqueiros (avenida Insurgentes Sur esquina con Filadelfia, colonia Nápoles, junto al WTC).

El próximo año participará en los espectáculos especiales que se presentarán en el Museo Británico de Londres como parte de la magna exposición dedicada al emperador Moctezuma y la cultura azteca.

El Cartón de Hernández...


·Dónde está·

Este lunes el IMSS Coahuila atenderá solamente urgencias y hospitalización...

Por favor, no se enferme

El Sentir de Coahuila
René González
Torreón, Coah., noviembre 16, (SIP).-

Este lunes, el Instituto Mexicano del Seguro Social, Delegación Coahuila, solo atenderá los servicios de urgencias y hospitalización, manteniendo la consulta y el área administrativa cerrada.

Ello en atención a las disposiciones de la Ley Federal del Trabajo y las indicaciones de transferir el día inhábil del próximo 20 de noviembre, al lunes 17 de noviembre.

Así las cosas, todas las unidades de medicina familiar, consulta de especialistas, oficinas administrativas, guarderías, Centros de Seguridad Social, subdelegaciones y tiendas IMSS, permanecerán cerradas.

Solamente las áreas de atención médica continua, urgencias y hospitalización, seguirán trabajando de manera normal por lo que se exhorta a la población a realizar un uso adecuado de los servicios y acudir únicamente en caso de verdadera emergencia.

Este “intercambio por el jueves 20, conmemorativo al aniversario de la Revolución Mexicana, de conformidad con la reforma aprobada por el Congreso de la Unión al artículo 74 de la Ley Federal del Trabajo, publicada en el Diario Oficial de la Federación el día 17 de enero de 2006”.

La institución medica de los trabajadores informo que ha establecido roles y guardias de personal en los once Hospitales Generales de Zona, donde el servicio de urgencias y de hospitalización mantendrá la atención medica continua.

Entrevista a Alvaro Delgado/Periodista...

El PAN, en proceso de degradación

Irma Ortiz

La lucha es sorda y soterrada en Acción Nacional. Con la muerte de Juan Camilo Mouriño se empiezan a descartar ases en un juego que está resultando muy peligroso. No sólo prevalecen las envidias y mezquindades que los ha hecho perder importantes posiciones electorales, como lo señalara el presidente Felipe Calderón, también hay enfrentamientos con grupos como el Yunque que han tenido un gran costo. El PAN sufre un proceso de degradación acelerada, provocada por una guerra sin consideraciones legales o éticas donde está en juego nada menos que ser el favorito del jefe del Ejecutivo para las elecciones del 2012.

Siempre! entrevistó al periodista Alvaro Delgado, autor de tres libros donde pone nombres y apellidos, con datos duros, de los personajes que han marcado el rumbo de Acción Nacional.

Lista negra

¿Qué sucede en el PAN, luego del regaño del presidente Calderón y que en opinión de algunos está dirigido al Yunque?

Hay en el PAN una disputa abierta, pero también sorda y soterrada entre las facciones de este partido que se disputan el poder. Una de ellas es el Yunque que opera de manera oculta, aunque muchos de sus integrantes han sido ya identificados en tres de mis libros, particularmente en el primero El Yunque, la ultraderecha en el poder.

Está la facción que encabeza Felipe Calderón y a la que pertenecía Juan Camilo Mouriño y hay otros grupos de menor relevancia, pero que están en la dinámica de disputa de posiciones al interior del PAN, gobierno federal, gobiernos estatales y todas las instancias de poder público y partidista.

Señalar que el Yunque le hizo la guerra a Juan Camilo es una afirmación correcta pero también que Mouriño, utilizando de manera ilegal e inmoral el poder público, le hizo la guerra a estos miembros del Yunque, es preciso no irse con la finta; esta organización terminó pactando con Felipe Calderón en un arreglo benéfico para ambos. Un último elemento, Juan Camilo, antes de la toma de posesión de Calderón, integró listas negras sobre militantes del Yunque con cargos en el gobierno federal.

El propósito era identificar a quienes, al asumir Calderón el poder, fueran despedidos. Tuve conocimiento de la estrategia por Ricardo Sheffield Padilla, actualmente subsecretario de la Reforma Agraria, me buscó para que le auxiliase en la integración de las listas y mi respuesta fue negativa por una sencilla razón: mi carácter de periodista. Le dije que si lo que pretendía era identificar a los miembros del Yunque en el gobierno de Vicente Fox, podría recurrir a los miembros del Yunque que están con Calderón y con él mismo, ¡pregúntale a César Nava!, quien es sin duda miembro de esta organización.

Después de la toma de posesión le pedí información a Sheffield, porque para mí era un asunto de interés público y me respondió que había identificado a muchos miembros de la organización en secretarías de Estado, pero me hizo la siguiente aclaración —es relevante porque acredita la estrategia del gobierno de Calderón y de Mouriño sobre las listas negras—: “La guerra no es contra el Yunque, sino contra Espino y su grupo inmediato; el Yunque pragmático con los dogmáticos, se puede trabajar”. En realidad Calderón y Mouriño nunca quisieron confrontarse con la organización secreta, sino eliminar sólo al grupo encabezado por Espino como ocurrió.

¿A esto obedeció la campaña de Manuel Espino y su libro Señal de alerta, donde ataca al primer círculo del Presidente?

Por supuesto. Desde las oficinas de la Presidencia de la República se echa andar una estrategia diseñada por Mouriño para integrar el Consejo Nacional del PAN —quien elige al dirigente de ese partido—, estrategia que en su momento fue denunciada por el propio Espino y que lleva a la Asamblea Nacional de León, Guanajuato, el 2 de julio del 2007, a que se produzca un repudio y rechiflas a Espino. Hecho que, por cierto, fue instigado por operadores de Mouriño con el entonces senador mexiquense, Ulises Ramírez, quien se convirtió hace unos meses en coordinador de asesores en Gobernación.

Esto agudiza el pleito entre Calderón y Espino a tal punto que en su libro Señal de Alerta, Espino califica de capos del calderonismo a Mouriño y a Germán Martínez Cázares entre otros. Ahora, Calderón —en su mensaje del domingo 9 de noviembre, que por cierto fue una homilía hacia el secretario de Gobernación—, se refiere a que la mezquindad y a las envidias que han conducido a la derrota. De la misma manera puede interpretarse que fue un regaño a Germán Martínez Cázares, quien si bien forma parte de la facción calderonista también es cierto que tenía serias diferencias con Juan Camilo; ya que en medio estaba ser el favorito de Calderón para las elecciones presidenciales. Esto es real, las diferencias entre el presidente del PAN y el secretario de Gobernación prevalecían a tal punto que políticamente Germán tenía mejores relaciones con Espino que con Mouriño, por más que al propio Germán Martínez le haya brotado el sentimentalismo en el mensaje que leyó ese domingo.

Ya había comentado en una entrevista que me hicieron en Siempre! que se estaban enfrentando los capos de una facción a los capos de otra. Se enojó la gente de Manuel Espino diciendo que si era Espino un capo y lo es en la medida en que él denomina de la misma manera a sus adversarios. Se vive una lucha de facciones, que se está dando en la cúpula, pero que también se efectúa a nivel estados y municipios en todo el territorio nacional. ¿Qué lo explica?, nada menos que la búsqueda del poder al margen de códigos de ética o de los principios que se supone deben guiar el comportamiento de los militantes de un partido político que ofreció ser distinto al PRI, por ejemplo.

El PAN sufre un proceso de degradación y corrupción muy acelerado que da lugar no sólo a esta guerra entre grupos al margen de cualquier consideración legal o ética, pero que también ha conducido a cuadros prominentes a actos de corrupción o aún de homicidio. Hoy se puede decir también que en el PAN se matan entre ellos. Hay tres casos, no sólo la regidora María del Carmen Tamez, asesinada por el ex alcalde de Atizapán, sino el diputado local por Guerrero, José Bajos Valverde, y el de un funcionario del Ayuntamiento de Tonalá, Jalisco, cuyo autor intelectual es el alcalde que hace poco fue apresado. La disputa por el poder en el PAN ha llegado a extremos no únicamente de pleito de arrabal, sino de asesinato.

Lógica facciosa

¿No se puede descartar esa posibilidad en el accidente sufrido por Juan Camilo Mouriño?

No me atrevo a insinuar ni siquiera una posibilidad como esa. Un acontecimiento de esa magnitud exige responsabilidad y si quienes están obligados a ello no la tienen, sí la debemos tener quienes nos dedicamos a la información. Lo que yo digo está sustentado en hechos y no son juicios a la ligera. En el caso de la tragedia, del avionazo, es la autoridad la que está obligada a informar la verdad si se trató de un accidente o si fue producto de un sabotaje. Las dos cosas son delicadas, aunque la segunda resulta mucho más inquietante, porque si no hay seguridad para un servidor público de tal nivel, menos la habrá para quienes somos ciudadanos, desprovistos de cualquier protección.

¿Estas discordias obligaron al Presidente a buscar a un secretario de Gobernación ajeno a su primer círculo como Gómez Mont?

No se ha roto la lógica facciosa de amistad que caracteriza a Calderón en la integración de su equipo, porque Gómez Mont no es únicamente un panista prominente, cuyo padre fue fundador del PAN, sino también es amigo de Calderón desde que eran compañeros de aula y de generación de la Escuela Libre de Derecho. Es cierto que Gómez Mont es más amigo de Diego Fernández de Cevallos, quizá de Carlos Salinas.

Ciertamente es alguien que nadie esperaba que tiene una capacidad de liberación, muy importante sobre todo para las condiciones políticas del país, aunque está por verse si tiene eficacia ejecutiva. Tampoco se sabe que tenga pretensiones presidenciales, pero no hay que olvidar que no se ha cumplido ni la tercera parte de esta administración y no hay que descartar que pueda, en función de los resultados, colocarse en una posición de eventual disputa por la candidatura presidencial.

¿Cómo queda el grupo que encabezaba Juan Camilo Mouriño?

En la orfandad. ¿Cuál era la fortaleza de Mouriño para formar un subgrupo en el felipismo?, su capacidad para ofrecer chamba en el gobierno federal, colocó en numerosas secretarías y dependencias a quienes quería. Todos le dispensaban lealtad y hay muchos ejemplos. En el caso de Campeche, estado que su familia adoptó parta levantar su imperio económico y político, todos los delegados federales eran amigos de Juan Camilo; y en la República los delegados de todas las dependencias, salvo excepciones —estados donde tuvo que pactar con gobernadores priístas—, eran amigos de Mouriño. A nivel subsecretarios o directores también eran personajes colocados por el extinto secretario de Gobernación. Toda esta estructura que controlaba le daban una fortaleza política que a su muerte está desorientada y en riesgo de disolverse porque nada garantiza que Gómez Mont los acoja de la misma manera; es más ni siquiera Calderón, tampoco Germán Martínez, quien tiene su propio grupo.

Mouriño colocó en el CEN a personajes que le reportaban más a él que a Germán Martínez. Doy tres ejemplos: Jorge Manzanera Quintana, secretario general adjunto; Alejandro Villalobos, secretario de elecciones, y Javier Rodarte, secretario de fortalecimiento interno. Su superior jerárquico es Martínez Cázares, pero tenían más vinculación con Mouriño.

Disputa por el poder

¿Esto repercutió en Martínez Cázares ese desdibujamiento?

Germán Martínez —un día antes de la tragedia en la que muere Mouriño y otras 13 personas, el lunes 3 de noviembre— aparece en una conferencia de prensa junto con Gómez Mont para manifestar su repudio al fallo del Tribunal Electoral sobre los spots del Consejo Coordinador Empresarial. Ese día Germán no quiso referirse a las versiones en el sentido de que Mouriño dejaría su puesto, algo que se entiende para no generar controversia. Lo que no se entiende es que guardara silencio ante la pregunta de que si el trabajo de Mouriño resultaba eficaz para Calderón. Ese silencio, desde mi punto de vista, sólo ratifica la distancia y la rivalidad que había entre ambos. De hecho, allegados a Martínez esparcían la versión de que Mouriño dejaría el cargo para ser diputado federal, lo cual no implicaba en automático la coordinación parlamentaria o la candidatura al gobierno de Campeche. En ese sentido, Calderón bien pudo haberse referido a Martínez Cázares cuando habló de la envidia y la mezquindad, por más que el propio Germán haya dicho en su mensaje que eran casi hermanos.

¿Cuál es el escenario a corto plazo?

La disputa por el poder prevalecerá, porque con el pragmatismo con el que se maneja la muerte de Mouriño significa un adversario menos y si bien en lo inmediato tienen el reto, particularmente Germán Martínez, de retener al menos 207 diputaciones y refrendar las gubernaturas de San Luis Potosí y Querétaro, también es cierto que la lucha por la candidatura presidencial se inició. De los dos delfines que Calderón tenía únicamente queda Martínez y si éste no es eficaz en las elecciones perecerá igual que Mouriño —políticamente hablando—. ¿Quién podría, entonces, ser políticamente fuerte para aspirar a la candidatura presidencial? No hay a estas alturas una respuesta, quién sabe si Gómez Mont pudiera colocarse en esa posición.

¿Quién es Gómez Mont?

No hay que perderlo de vista. Es hijo de Felipe Gómez Mont, fundador del PAN que difiere mucho del perfil de los clientes con su hijo. Felipe Gómez Mont defendió a David Alfaro Siqueiros o su despacho logró la liberación del guerrillero Fidel Castro. También aplaudió la nacionalización del petróleo en 1938, según se lo hizo saber en una carta a Lázaro Cárdenas.

En contraste, su hijo no sólo defiende a gente identificada con el caso Pemexgate, Rogelio Montemayor, sino que ha apoyado la privatización de Pemex. Su cartera de clientes está vinculada a los delitos de cuello blanco. Hay que recordar que como presidente de la comisión de justicia, operó la iniciativa enviada por Salinas para que no fueran graves éstos delitos. Gracias a esa reforma pudo defender a criminales de la talla de Cabal Peniche, Jorge Lankenau, Gerardo de Prevoisin; además de ser asesor no sólo de Ernesto Zedillo, del entonces procurador Fernando Lozano Gracia y del propio Carlos Salinas, a un nivel que seguramente lo tiene otro de sus amigos: Diego Fernández de Cevallos.

El Cartón de Helguera...

·Todo un triunfo·

El suicidio de un General?


Se suicidó el general Jorge Alberto Cárdenas; comandaba la X Región Militar; dirigió la Escuela Superior de Guerra; fue rector de la Universidad del Ejército, director de Educación Militar.

Daniel Blancas Madrigal

Uno de los más altos mandos del Ejército en el país, el general de brigada diplomado de Estado Mayor Jorge Alberto Cárdenas Cantón, se suicidó.

La noticia fue confirmada ayer, mediante un comunicado, por la Secretaría de la Defensa Nacional, que explicó el hecho por un estado de ánimo depresivo:

“Cuando llevaba a cabo actividades de supervisión pasó por un momento de crisis depresiva, atentando contra su vida”.

El general se desempeñaba en la actualidad como comandante de la X Región Militar, con sede en Mérida, Yucatán, la cual abarca además los estados de Campeche y Quintana Roo. Había tomado posesión apenas hace tres meses, el 15 de agosto.

Durante la mañana del viernes fue trasladado de emergencia al Hospital Militar de Mérida. Se habló, en principio, de un accidente con su arma oficial. Incluso, la gobernadora yucateca Ivonne Ortega se refirió a lo ocurrido como “un incidente”.

Sin embargo, en la madrugada la Secretaría corroboró el suicidio, a las 23:54 horas del día.

La Sedena también informó que la autoridad competente, el Ministerio Público del fuero común, ya tomó conocimiento de los hechos, a fin de esclarecer cualquier duda.

Apenas una semana antes el secretario de la Defensa Guillermo Galván había visitado Yucatán y había solicitado al general Cárdenas Cantón fortalecer el combate a la delincuencia organizada en la región.

Participó en la detención de siete sicarios vinculados a la decapitación de 12 personas en el estado y había reforzado los operativos de cateo y desmantelamiento de casas de seguridad del narco.

Cárdenas Cantón fue director de Comunicación Social de la Sedena; director de la Escuela Superior de Guerra; rector de la Universidad del Ejército y Fuerza Aérea y director general de Educación Militar, puesto desde el cual fomentó la participación de las mujeres en actividades militares.

Antes de llegar a la X Región, comandó la XVIII Zona Militar, en Hidalgo.

Falta de comunicación, aumenta la promiscuidad en Saltillo...

El Sentir de Coahuila
Lorena Zamora
Saltillo, Coah., 16 de noviembre de 2008(SIP).-

La falta de comunicación de padres a hijos, así como la desinformación de los jóvenes sobre temas referentes a la sexualidad, han provocado que se incremente la promiscuidad, y como consecuencia las enfermedades de transmisión sexual y embarazos no deseados.

“Es una realidad, se ha visto mas normal, la falta de comunicación, ahora a eso agréguele los medios de comunicación, los sistemas de Internet, tienen acceso a cosas que no se tenían acceso antes y todo eso aumenta la promiscuidad, se facilitan las mas cosas, se ve mas normal”, añadió el director de salud publica municipal, Jorge Mellado Moya.

El titular de la dependencia aseguró que por la mala información los jóvenes han dejado a un lado el uso del condón, lo cual ha repercutido en un aumento en las enfermedades de transmisión sexual o bien los embarazos a corta edad.

“Nosotros nos avocamos a hacer una serie de programas con las escuelas, damos platicas sobre el uso del condón, porque es una realidad las enfermedades de transmisión sexual y embarazos no deseados, porque por desgracia las jovencitas de hasta 12 o 13 años salen embarazadas”, comentó.

Indicó que ante la gravedad del asunto, la dirección esta avocándose a brindar pláticas a adolescentes de secundaria, sin embargo se planea también llegar hasta las niñas de sexto grado.
“Es una realidad, se les hace tan normal, no hay censura real, tenemos que tomar medidas preventivas y si estamos ante una realidad así, tenemos que poner una solución, si podemos prevenir, llega a la población, darle información real”, finalizó.

Según el gobierno de la república…




Qué dijeron los pilotos de Mouriño antes de estrellarse?

El gobierno federal presentó a los medios de comunicación el video y la trascripción de las últimas palabras del piloto y copiloto del avión donde perdió la vida Juan Camilo Mouriño y otros funcionarios federal y varios civiles.

A continuación se transcribe el diálogo

Copiloto: Reduciendo a 180
Piloto: Sabes qué?, dame un puntito no? Alvarito, por favor
Copiloto: Nada más un puntito
Copiloto: Sale. Sí nomás en cuanto tengas 200
Piloto: Le paro la nariz.
Copiloto: No, no, déjalo ahorita.
Piloto: Porque estamos próximos a nivelar no?
Copiloto: Sí
Mientras el controlador de aproximación instruye al avión de Mexicana para que contacte a la torre de control del aeropuerto
Piloto: Ahí está, ya se estabilizó.
Copiloto: OK
El avión de Mexicana contactó con la torre de control y se despide de los controladores de aproximación
Piloto:Ahí está.
Copiloto: Bajaron.
Piloto: OK voy a irme a hasta 160, por ese que traigo ahí, Alvarito, eh!
Copiloto: OK, sí, sí, sí.
Copiloto: Ya está empezando a virar.
Piloto: Mmm, o sea, él está a 5 millas de nosotros.
Piloto: Me pones 8-800, por favor.
Copiloto: 8-800
Piloto: buen día, 18-1, gracias.

Se escucha un sonido similar a cambio de frecuencia en el radio de comunicaciones y voces conversando de fondo con risas

Piloto: Órale la turbulencia de éste (aludiendo al Boeing de Mexicana que lo precedía)
Copiloto: Ay guey!
Sonido similar a tr, tr, tr y a la alarma de desconexión del piloto automático, normal cuando es desconectado por alguno de los pilotos
Piloto: Ay cabrón!
Copiloto: Qué pasó, Moti?
Piloto: Ay cabrón!
Copiloto: Ay, ay!
Piloto: Álvaro! Qué hacemos, Álvaro?
Copiloto: Déjamelo, déjamelo, déjamelo, déjamelo
Piloto: Tuyo, Álvaro. (Aparentemente transfiere el control del avión)
Sonido similar a una respiración agitada
Copiloto: Hijo de tu puta madre.
Piloto: No, Álvaro.
Sonido similar a la alarma del alertador de altitud
Piloto: Diosito (grito)
Sonido de varios gritos

(El Semanario Agencia, ESA)

domingo 16 de noviembre de 2008

Cortometraje / La carta...

Mundo del Cuento / Sólo un hombre...


La primera que miró por la ventana fue mi hermanita menor, se está madurando viche, dijimos en voz baja sin que ella se diera cuenta.

Nuestro comentario no tenía nada de ofensivo, ella era la única que no estaba en edad de merecer.

-Mija, -le dijo mi mamá esa misma mañana en el desayuno, - pero si todavía le huele la boca a leche, aléjese de esa ventana que nadie sabe porqué ese hombre se para ahí todos los días, seguramente está buscando algo que se le perdió, y yo espero que no sea ninguna de mis hijas.

Todas nos miramos aprobando lo que mamá decía, sobre todo la primera parte, pero sobre eso que ella dijo: que algo se le perdió..., yo francamente, no estoy de acuerdo con mamá. Si algo se le perdió y se le perdió aquí y si lo que se le perdió soy yo..., porque yo creo que es a mí a quien está buscando, pues bienvenido..., esta soltería nos está matando y no creo que vayamos a tener tantos santos para vestir todas las mujeres de esta casa.

Cada vez que viene se para en la esquina y como dice mi mamá -Se para ahí a tener el poste, ¿será que no tiene nada más que hacer o será que le pagan por tener el poste? Se para ahí y sin decir nada a nadie, se queda todo el día hasta por la noche y cuando el alumbrado público se prende, su figura parece la de un fantasma cuidador que vela sobre nosotros sin pedirnos nada pero tampoco sin darnos nada. A todas en la cuadra nos puso la soltería, que queríamos olvidar, al orden del día y la idea de que era un soldado del batallón de abajo, que venía buscando novia, me la insinuó la hija de la vecina, con la seguridad, según ella, que el hombre venía para llevársela. Que era un teniente, de carrera muy brillante pero muy tímido, y no se atrevía a hablar con el papá para pedirle la mano y ella tampoco se atrevía a hablar con él, para concretarlo, como ella decía..., y saber de una que era lo que quería, si era serio o no. Si supiera, pensaba yo para mis adentros, que él viene por mí y no es soldado, que pereza militares, es un estudiante de la Universidad del centro que vino a hacer su carrera de medicina y como vive solo y como no conoce a nadie se viene a esperarme días enteros, pero yo soy como mi tía, que dice que a los hombres hay que hacerlos sufrir un poquito, si no, creen que una está ahí esperandolos y que sobre la tierra no existen sino ellos. Sin duda es un hombre muy puntual, me dijo una vecina del otro lado de la calle, mucho mayor que yo y buscando marido a como de lugar, el día que me llamó por teléfono para decirme que él ya se había dado cuenta de dónde vivía ella y que no hacía sino mirar a su ventana.

El barrio donde vivíamos estaba en una falda; como nosotros vivíamos en una calle perpendicular a la pendiente, nuestra calle con edificios de tres o cuatro pisos de apartamentos de clase media y fachadas de ladrillo, era como un descanso para quienes subían a pie. Casi todo el mundo paraba a tomar un nuevo aire en la esquina, hasta los carros cuando llegaban a la altura de nuestra calle parecían al final de su esfuerzo.

Las primeras veces que lo vimos desde una de las ventanas de nuestro apartamento pensamos que era otro caminante que estaba allí tomando el aire como todos, pero no, estaba allí y allí se quedó y al mismo lugar volvía todas las mañanas. No sé cuantos días pasaron antes de que verdaderamente lo viéramos por primera vez, o tal vez a fuerza de verlo ahí parado en la esquina, su figura se volvió tan familiar que comenzamos a introducirlo en nuestras vidas sin conocerlo, pero fue al mismo tiempo que comenzamos a hablar de él y a soñar con hacerlo el marido que a todas las casaderas nos faltaba.

Había pasado más de una hora desde su llegada, como era lunes no había nadie en la casa, y yo espiaba sus movimientos desde la ventana del cuarto de mi mamá, cuando sonó el teléfono. Era nada menos que Lalita, la menor de la casa de los Higueras, -Ahí está, y no ha hecho sino mirar para mi ventana, ayer le mandé mi teléfono con el muchacho de la tienda, y me llamó... hablamos de todo... y me prometió que hoy se iba a volar del seminario y que venía con más tiempo para hacerme la visita en mi casa y conocer a toda mi familia, tan divino... -Lala, le dije, estoy muy ocupada y no tengo tiempo para hablar bobadas o para pararme a mirar por la ventana, hasta luego, y colgué. Cuando volví a la ventana todavía estaba ahí parado, rígido como el poste de la luz... Ahora verá, pensé, la Lalita también cree que él viene por ella, -Si supiera que viene por mí... ¡Ay! cuando será que termina la carrera para que venga por mí..., pero eso sí, tiene que ser graduado y con diploma, porque si no estudia se va a poder quedar ahí paradito teniendo el poste.

-Hoy es el día, no me van a dejar hacer el oficio tranquila, dije, hablando sola, mientras descolgaba el teléfono otra vez. -Ay mijita, me dijo al otro lado la voz de Silvita, la hija solterona de la viuda de Bohórquez el policía... -Imagínate que él...

-¿Quién?, le pregunté haciéndome la boba,. -Pues el hombre que las tiene locas a todas... el que se para en la esquina..., imagínate que es el hijo de un conocido de mi papá, que también era policía y como esas cosas vienen por familia, él está estudiando en la Escuela de Policía y no vayas a creer que será un policía cualquiera, será general... y ¿sabes porqué?, pues porque tiene la herencia y como yo también la tengo, lo más seguro es que él me esté buscando a mí..., pero yo soy tan bobita mija, que no me he atrevido a salir a decirle quién soy, y he pensado que si tú me ayudas, sales hablas con él y me lo traes a mi casa...

¿Sí?.

-Sabes qué? le contesté, estoy haciendo oficio y no tengo tiempo de mirar por la ventana, ¡adiós mija!

Los hombres de la cuadra nunca se dieron por enterados o ignoraron olímpicamente la presencia en la esquina. Había como un silencio tan tranquilo alrededor de su figura, que si yo fuera hombre... pensaba esa misma noche mirando el techo y sin poder dormir, si yo fuera hombre... para mí él sería como un intruso y como todos los hombres son celosos, estoy segura que ya hubiera salido a preguntarle qué hace parado en mi esquina..., ¡porque esta esquina es mía!, le hubiera gritado..., pero no, yo no soy hombre y ninguno de los de la cuadra ha demostrado las ganas de hacerlo. El único que ha hecho o dicho algo es Fabián, el sobrinito de la Pelusa, que casi la saca de la casa para que fueran donde él y ella le pidiera que los invitara a comer paletas al parque de la plaza de mercado que quedaba al otro lado de la calle que sube, pero la pobre Pelusa no tiene tiempo ni de tomar sopita con todo el trabajo que le dan sus hijos y los hijos de sus hermanas que no paran en la casa.

Menos mal que fui la primera en ver la esquela rosada que alguien dejo en el buzón de nuestro apartamento a la entrada del edificio. Era rosada, en un papel muy fino y estaba marcada solamente con dos palabras: "Para ti", la escritura varonil sugería una invitación, la que estaba esperando desde hacía tanto tiempo. No había ningún nombre en ella, pero yo supuse que era para mí..., -¿Para quién más? pensé. Miré para todos lados, una nunca sabe, de pronto alguién me está viendo y se riega la bola que me llegó una carta a mí y comienzan a exagerar y hacer chismes. Como no había nadie en el patio me fui para un rincón en donde el sol de esa hora dejaba una sombrita, mi emoción era tan grande que me sentí como si estuviera hablando al sobre y él me escuchara -Aquí no me ve nadie, dije. Y Abrí el sobre con manos temblorosas. "Mañana vendré por tí, ponte el vestido rosado, con el te ves muy bonita." y no había firma. Tampoco decía la hora y lo mejor de todo, yo no tenía ningún vestido rosado, tenía uno verde que cada vez que me lo pongo, todo el mundo me dice que se me ve muy bien, pero vestidos rosados, no tengo. Me quedé estupefacta, temblorosa y como sin voz. Lo primero que sentí fue pesar..., -¡Ay es daltónico!, confundió mi vestido verde con uno rosado.

Después comencé a sentir inquietud..., y si la esquela no era para mí y si era para mi hermanita la tatacoa, pero esa es tan brava que ningún hombre se atrevería a arrimársele... -¡No! decidí, la esquela es para mí, lo que tengo que hacer es no mostrársela a nadie y prepararme para la visita de mañana, Claro que para estar segura debería conseguirme un vestido rosado, no importa cómo: prestado, comprado o que mi tía Emilia me lo haga esta tarde, ¡eso es! Si el vestido es nuevo él me verá mejor.

Qué angustia, ese día corrí, llamé a la tía, me dijo que sí... que ella me hacía el vestido, pero que tenía que llevarle la tela antes de las tres de la tarde, si no, ella no se comprometía. Le dije a mi mamá que me había antojado de un vestido que ví en una revista, que venía con el molde y que iba a comprar la tela al centro con la plata que tenía del regalo que me habían dado en el cumpleaños. -Pero qué afán, mija, dijo mi mamá, déjalo para mañana. -No, me lo voy a estrenar mañana, le dije y salí corriendo. En la esquina no había nadie.

Cuando iba para el centro me crucé en la subida con una vecina, solterona, que según el vecindario no salía nunca de la casa, iba con un paquetico y me saludó más alegre que de costumbre. En el almacén, la que primero vi fue a la Lalita, se hizo la que no me había visto, claro que yo también me hice la boba y me fui para el otro lado, lejos de la sección de telas. Después de cierto tiempo volví otra vez a la misma sección y cuando estaba buscando la tela, me dí cuenta por uno de los espejos que Silvita venía para el mismo lugar y apenas me vio, se regresó. -¡Qué estará pasando?... -Que rabia, pero no le puedo preguntar nada a nadie, si no descubren que yo fui la elegida. Cuando llegué donde las vendedoras y pedí: tela rosada suficiente para hacer un vestido escotado y de falda corta, pero con un saquito, por si salimos de noche, una vendedora le dijo a la otra: -El rosado se está poniendo de moda...

En la esquina no había nadie cuando llegué a la casa, al otro día tampoco nadie llegó ni a la esquina ni a mi casa, al día siguiente tampoco vino nadie, ni a la semana siguiente, ni al mes siguiente.

Al año siguiente mi hermanita se estrenó el vestido rosado en su fiesta de cumpleaños. Ese día me puse otra vez el vestido verde. La esquina sigue alumbrada por la luz del poste, pero sola.


Saúl Álvarez Lara
Colombia

Cortometraje / Ella - Él...

Mundo del Cuento / La fata...

Escribo esto por obligación. Soy un hombre de actos no de palabras. Si no sintiera esta terrible opresión, la necesidad de prevenir. Si no fuera por la fatalidad que se acerca inexorable, subiendo gradualmente, apoderándose de todo lo que alguna vez imaginé que era yo. Hoy seguiría en mi existencia poco problemática, en mi pasar ciego, resbalando ligeramente por la superficie de las cosas. Es el apremio del límite que ya no puedo ignorar, la presión que me impele a escribir y abandonar mi habitual indolencia y postración.

Todo comenzó hace un tiempo. Soy vago adrede. Si me fijo en el almanaque, debo anotar casi tres meses. Pero cuando somos presa de los minuciosos mecanismos del amor o de la obliteración, el tiempo adquiere una dimensión amplificada y tortuosa; cada instante que sucede parece interminable y se graba en la memoria con el dolor y la perennidad de un tatuaje.

Hace ese tiempo-que a mí me separa de otra vida-caminaba por la peatonal con mi amigo Alberto. Alberto era un alma despreocupada y alegre. Nos parecíamos y por eso éramos amigos. Coherentes con nuestra edad, estábamos dispuestos a disfrutar la vida. Nos creíamos invulnerables a las eventualidades y contingencias cósmicas. Éramos hermosos y encantadores y creíamos que eso no tendría fin. El mundo no era un obstáculo digno de nosotros, y las reglas no nos alcanzaban. Nuestras personalidades eran acordes con la idea que teníamos de nosotros. Nadie se nos resistía; reunión a la que asistíamos, reunión que nos convertía en el centro de atención. Éramos graciosos, divertidos, locuaces, ingeniosos. En noches de desenfreno cometíamos sinrazones. Yo creo que la vida nos quedaba chica y nos sobraba la energía. Cuando el resto de las personas apelaban a sus camas para contra-rrestar sus mediocres cansancios, nosotros remontábamos la ruta a contramano y a toda velocidad, gritando de emoción y alegría, superando la música estridente; y en esos momentos de desahogo y exaltación, en los que deseábamos llenar el horizonte con nuestros gritos, unirnos a las montañas y al cielo con nuestros brazos, nadie nos habría hecho creer que éramos mortales.

Así éramos. Y así debíamos vivir. Al ser superiores, estábamos en condiciones-y lo sentíamos casi como una vaga obligación-de burlarnos del resto de las personas. Y ese día caminábamos y pasamos por el frente de un local que fue como la posibilidad de concretar un viejo deseo. Era un sex shop. Aquí no me sorprendería que ustedes se sientan contrariados. Se creían mejores pero al momento de satisfacer ciertas necesidades apelaban a los mismos expedientes que el típico adolescente atolondrado, pensarán. Se equivocan. Nuestras energías eran tales que la vía sexual sólo encauzaba una porción limitada de las mismas; nos tenía sin cuidado y siempre buscamos formas más elevadas y creativas para expresarnos. Éramos sublimes.

En este caso buscábamos manifestar nuestro desagrado hacia lo pacato de la sociedad. Queríamos comprar una muñeca inflable que nos acompañaría a todos lados, como la tercer integrante de nuestro grupo. Nos regodeábamos imaginando las expresiones escandalizadas de todas esas señoras y padres de familia; nos retorcíamos de la risa ante la posibilidad de que algún niño inocente les pidiera a sus padres que le compraran una igual. Y aquí se nos presentaba la oportunidad en la forma de ese sex shop, cuya presencia, a pesar de nuestros habituales paseos por la zona, era la primera vez que advertíamos. Entramos. Era un local pequeño y sombrío, dada la enorme cantidad de mercadería que entorpecía la entrada de la luz. Toda esta mercadería parecía interesante y avivó mi curiosidad. Al entrar, el local estaba vacío pero un carillón había anunciado nuestra llegada. Por un rato nadie se presentó y quedamos solos, pasmados por todos esos artificios increíbles, extraños aun para nuestras imaginaciones exaltadas. Luego advertimos que alguien venía, era un hombre pequeño que caminaba despacio, irregularmente. La oscuridad no nos permitía verle la cara hasta que llegó al otro extremo del angosto local. Era un hombre viejo, de rasgos orientales, impasible. Lo saludamos pero él no respondió.

-¿Qué quieren?-dijo.

Permanecimos en silencio, desconcertados. No sabíamos qué decir. Finalmente, fue Alberto el que respondió:

-Eh... ¿tiene muñecas inflables?

-Tengo. ¿Cuál quiere?

Nuevamente el silencio. Nuestra ignorancia en este aspecto era absoluta. Alguien que no fuma, no tiene problemas en nombrar las principales marcas de cigarrillo; alguien que no bebe, seguramente reconocerá una buena marca de whisky. Naturalmente, nosotros no gozábamos de las mismas ventajas de la difusión publicitaria.

-¿Cuál nos aconseja?-pregunté.

El hombre se dio vuelta y se dirigió hacia un punto preciso de la abigarrada estantería que cubría toda la pared. Volvió con tres cajas y dos sobres de plástico transparente. Y con una breve exposición nos aclaró las cualidades sobresalientes de cada modelo:

-Esta: muy resistente; esta: anatómica; esta: brilla en la oscuridad; esta: intelectual; esta: importada de Suecia.

Con Alberto tomamos cada ejemplar y observamos, poniendo cara de entendidos, las fotos de la tapa. Ninguna nos convencía; nos fijábamos en la expresión. Buscábamos algo elocuente, algo que denotara personalidad; si queríamos expresar desdén hacia la sociedad, debíamos elegir una muñeca de actitud desdeñosa. Tenía que ser una muñeca digna de unirse a nuestro grupo y entre las que nos mostró el hombre no la habríamos de encontrar. Nos disponíamos a abandonar el local-no sin una leve decepción-cuando yo llegué a observar una caja de cartón en el mismo lugar donde estaban las muñecas. Era una caja de colores apagados, oscuros, sin fotos y con algo escrito en ideogramas. Esta misma discreción nos había impedido ver la caja en un principio y ahora estimulaba nuestro interés. Le pedimos al hombre que nos la mostrara pero se negó. Esta negativa sólo incitó aún más nuestra curiosidad y con Alberto nos pusimos de acuerdo tácitamente en no abandonar el local sin lograr que el viejo nos la mostrara. No sé si fue nuestra insistencia, nuestro entusiasmo, o que el viejo percibió algo especial en nosotros, pero finalmente, aquél accedió, aunque algo resignado, a nuestros ruegos.

El viejo buscó la caja; al traerla la rigidez de sus movimientos pareció acentuada y yo creí adivinar en su expresión una solemnidad inusual. Una ansiedad profunda se apoderó internamente de Alberto y de mí; al abrir la caja, por su parte, el viejo pareció dominado por una aprensión mística. Entorpecido por el temblor de las manos, sacó la muñeca. Acostumbrado al aspecto exangüe que las muñecas presentan al estar desinfladas, yo no pude contener un sollozo ante la penetrante intensidad de esa mirada arrugada. A mi amigo también se lo notaba turbado. Había algo demasiado fuerte en esa muñeca y nos afectaba a los tres. Perplejo, adelanté las manos para tomar el cuerpo sin aire; el viejo me detuvo con un movimiento seco.

-Cuidado... muy delicada-dijo.

Yo lo miré sorprendido, luego, hice un gesto de comprensión y el viejo me entregó muy despacio la muñeca. Pasmado sentí entre mis manos la textura, de una suavidad más acorde con la seda que con el plástico o la goma. La sensualidad de ese tacto anuló el resto de mis sentidos. Al notar mi ensimismamiento, Alberto comprendió que se estaba perdiendo algo y me arrebató la muñeca bruscamente. El viejo pegó un grito que era a la vez de pánico y de amonestación. Yo sentí un súbito enojo hacia mi amigo, ante la posibilidad de que el viejo nos quitara definitivamente la muñeca. Sin embargo, con ésta afuera, el viejo parecía haber perdido todas las fuerzas, y con ellas la autoridad. Percibí un sobresalto en mi amigo ante el roce de la suave textura, luego una delectación insólita que lo llevó a entornar los ojos, adquiriendo una expresión obscena. Esto me irritó y le saqué la muñeca. Me mostré pragmático y expeditivo y la volví a colocar en su caja; le pregunté al viejo cuánto costaba. Fue como un ramalazo cuando nos dijo que no estaba a la venta. Naturalmente, no estábamos dispuestos a aceptar esa respuesta. Creo que todos sentimos en algún momento de nuestras vidas la necesidad de adquirir determinado objeto; y es como una pequeña obsesión pueril, no queremos un sucedáneo equivalente-o mejor-sino ése y nada más que ése, y aceptaríamos realizar los más variados sacrificios por conseguirlo. Lo mismo nos sucede con algunas mujeres.

Adoptamos una actitud firme, pero otro tanto era el viejo. Insistimos obcecadamente y conseguimos una retahíla de negativas. Pero finalmente sucedió lo inevitable; el ímpetu de la juventud prevaleció sobre el empecinamiento senil y decadente del anciano. Y con resignado estupor el viejo transigió en la venta, pero a partir de un precio exorbitante. Ansiosos por realizar la transacción y largarnos del lugar, hubiéramos aceptado de no ser por el hecho de que la suma que se nos exigía era absolutamente inalcanzable. Empeñamos lo que nos quedaba de energía en el subsiguiente regateo. Hasta que finalmente llegamos a una suma que, aunque no dejaba de ser alta, nos resultaba factible aunando nuestros capitales. El viejo, que ya había perdido toda capacidad de resistencia, aceptó inmutable (aunque ahora, ante la inminencia del destino, no puedo dejar de percibir en mi recuerdo cierta expresión de profundo alivio en el semblante del vendedor). Naturalmente, debimos echar mano a nuestras tarjetas de crédito. En realidad, apelamos a la tarjeta de Alberto; posterior-mente, esto tendría insospechadas consecuencias.

Nos disponíamos a abandonar el sombrío local-que tanto contrastaba con el estado de ánimo provocado por la reciente adquisición-cuando fuimos detenidos por el vendedor. Éste, con escalofriante gravedad, nos dijo:

-No usar después de doce.

-¿Cómo?

-No usar. No-decía el viejo, negando enérgicamente con cuanto apéndice corporal le fuera dado mover-. Mucho peligroso, después de hora doce.

-Sí, bueno-no pusimos mucho empeño en fingir que tomábamos en cuenta su advertencia. De todas maneras, no habíamos comprado la muñeca con los sórdidos propósitos que el viejo seguramente imaginaba.

Fuimos a lo de Alberto. Mi inquietud y ansiedad por inflar la muñeca eran intensas, pero por alguna razón, no deseaba que fueran evidentes. Adiviné un análogo proceso interno en mi amigo. No puedo decir que nos hayamos peleado por inflarla, pero fue un momento tenso. Abnegadamente y sin decir nada, dejé que mi amigo la inflara. Pero Alberto no pudo completarla; sin embargo, tal fue su sorprendente codicia que no se detuvo hasta llegar a la extenuación; estaba casi sofocado. Al borde del síncope, le quité la válvula, que había aferrado fuertemente con sus incisivos, y me puse a inflar.

Ahora vacilo al escribir. En primer lugar, no es mi deseo resultar jactancioso ni arrogante. Sin embargo, no he de negar que mi encanto natural me ha permitido besar muchachas de labios realmente deliciosos. También vacilo porque lo que estoy a punto de escribir no me enorgullece, de hecho me avergüenza. Pero ya es demasiado tarde para detenerme. Al momento de emprender este relato comprendí que para alcanzar mi propósito habría de referir mis experiencias en su total y desgarradora crudeza. De todos modos, no es más que un detalle. Un detalle que agregará verosimilitud a mi relato; un detalle que ahora sé era un pequeño adelanto de mi destino-el que ahora conozco, condenado al castigo por mi soberbia. Lo que quiero decir es que inflar esa muñeca fue un éxtasis superior al beso más exquisito. Y a no olvidar que fue un placer corto, después del abuso de mi amigo.

Por supuesto que en ese momento nosotros no estábamos en condiciones de comprender la verdadera trascendencia de ese placer ni, mucho menos, las implicaciones del sentimiento que comenzábamos a experimentar. En ese momento yo adjudiqué el placer que sentí a una contingencia, a una casualidad pura, un particular estado físico o de ánimo, fugaz e inexplicable. Es común que de pronto sintamos un profundo bienestar cuyo origen no podemos discernir. Estas súbitas e inefables felicidades son efímeras y por lo tanto nunca nos tomamos el trabajo de explicarlas. Yo creí que eso era lo que me sucedía.

Inflada, la muñeca presentaba un aspecto de mágica realidad. Había algo en ella que la emparentaba y a la vez la alejaba de una verdadera mujer. Era una existencia extática y sublime que no precisaba de la ordinaria condición humana para manifestarse. Su rostro era de una forma ovalada perfecta y su cabello oscuro y corto. Lo que más cautivaba eran sus ojos, de una intensidad electrizante y particularmente grandes y abiertos-lo que venía a confirmar su origen oriental. También era sorprendente su boca, de una inusitada delicadeza. Estaba abierta, pero no de la manera vulgar en la que están abiertas las bocas del resto de las muñecas, preparadas para sus incalificables faenas; ésta, por el contrario, adoptaba una forma tan sutil, que más bien parecía estar declamando un soneto de Shakespeare o un poema de Byron.

Absortos como estábamos por su semblante, tardamos más de lo aconsejable para reparar en la hermosa vestimenta. En este sentido, el artista que la había diseñado no había apelado a la burda desnudez, ni al lugar común que es el atavío de estilo sadomasoquista, sino que, siguiendo un encomiable sentido estético, había engalanado su creación con la más sensual y delicada lencería negra.

Todo ser humano sensible tiende a la belleza, es decir, cuando vemos algo bello queremos poseerlo completa e inmediatamente. ¡Cómo podría haber tenido un final feliz aquella situación! Dos voluntades desmesuradas como la de Alberto y la mía ante un objeto de belleza sublime. Pronto comenzaron las desavenencias. Habíamos comprado la muñeca-y no exactamente a un precio menor-; habíamos comprobado su hermosura angelical; ¿qué otra cosa podíamos hacer más que salir a lucirnos con ella? Pero aquí mi amigo demostró el primer signo de la lamentable actitud que habría de adoptar y que tan siniestras consecuencias produciría. Según Alberto, salir con la muñeca en ese momento constituía una imprudencia, un acto sin sentido ni razón aparente. Aducía que lo más adecuado sería estrenarla el viernes por la noche, asegurándonos, de esa manera, un público que la apreciara. A mí este argumento me pareció realmente estúpido, pero me contuve y volví a aceptar sus designios sumisamente. Consideré que se trataba sólo de una cuestión de temperamentos; contaba yo con una personalidad mucho más desprendida y espontánea que mi amigo; si sentía un impulso, un deseo, lo satisfacía al instante y de la mejor manera posible. Mientras que Alberto era una persona fría y calculadora, sometía cada decisión trascendente a un riguroso examen de costos y beneficios.

Menos conflictiva fue la elección de un nombre. Por supuesto, no podíamos privar a esa criatura, que tantas emociones parecía despertar, de un nombre. Naturalmente, nuestras propuestas no coincidieron. Alberto se interesaba por la mitología clásica, lo que lo llevó a sugerencias como Venus, Afrodita, Helena y, aún más tristemente, Artemisa o Atenea. Mis preferencias, por su parte, tendían hacia lo cinematográfico, y en una expansión de mis más profundas fantasías propuse el nombre de Barbarella o, por qué no, Jane. Como decidirnos por cualquiera de las opciones que habíamos producido individualmente era improbable, buscamos un nombre de común acuerdo; y así llegamos a Vanesa. Ahora con nombre, la muñeca, Vanesa, había adquirido una suerte de existencia personal, autónoma, que abolía por completo su naturaleza inanimada. Estoy seguro de que Vanesa tenía más personalidad que algunas de mis ex novias. En ese momento yo llegué a intuir esta adquisición de individualidad y me pareció que depararía problemas. La cuasi humanidad de Vanesa arreciaría los celos que ya eran evidentes y el hecho de que ella no poseyera voluntad, una intención propia, recrudecería el enfrentamiento entre Alberto y yo. Ahora sé cuán equivocado estaba en aquello.

Me resigné a no salir con Vanesa en ese momento, pero aquí caí en la cuenta de algo brutal: Alberto se había arrogado el privilegio de alojar a Vanesa mientras no la sacáramos. Para mí esto fue como un ultraje. La monstruosa razón que mi amigo alegaba para justificar tal infamia era que él había pagado la mayor parte del precio de Vanesa. Esto no lo negaré, pero a lo que voy es que si en aquella situación, dado que un nuevo ser había cautivado nuestros sentidos y, por qué no, nuestros corazones, habríamos de manejarnos según viles criterios cuantitativos y monetarios, ¿adónde iríamos a parar? Estuve a punto de estallar en una serie de furiosas invectivas, no podía permitir semejante vejación; me sentía arrebatado por un torbellino de ira y encono hacia Alberto. Sin embargo, aunque parezca paradójico, un acceso de moderación-que había sido extraño en mi vida hasta ese instante-me hizo entrar en razón y comprendí que estaba dejándome llevar por pasiones ciegas e infundadas. Permití que Vanesa se quedara en lo de Alberto; imaginé que eventualmente llegaríamos a un régimen de tenencias justo. Esto me calmó y partí en silencio.

Y fue esta partida la que me confirió una idea más acertada del efecto que Vanesa había tenido en mí. Esta primera ausencia provocó un vacío, que intenté llenar vanamente. Mi mirada se detenía absorta sobre cualquier cosa, una vidriera, un farol, pero mi mente estaba en Vanesa; en cada mujer la veía a ella. Comprendí que si no me distraía, mi angustia se tornaría insoportable. De alguna manera que ahora no logro recordar me las arreglé para llegar al viernes por la noche.

Sacaríamos a Vanesa. Esta primera salida no fue más que una prefiguración de la drástica manera en que nuestros propósitos se habían modificado y alterado nuestras intenciones. Originariamente, nuestro plan era exhibir la muñeca para causar escándalo, llamar la atención, divertirnos con las expresiones desencajadas de los circunstanciales espectadores. Y no voy a decir que no lo hayamos logrado. De hecho, vistas en función de aquellas pueriles intenciones, las salidas con Vanesa fueron todo un suceso. Entre los mayores abonaron nuestra fama de impertinentes, y entre nuestros coetáneos la de ingeniosos. Y sin embargo esto ya no nos importaba. Nos irritaba. Las risas y los gestos de disgusto se convirtieron en afrentas. Explicábamos estas reacciones en virtud de la necedad de la gente, de su basta incapacidad para apreciar la belleza.

Después de un tiempo, no salimos más. Vanesa se había convertido en algo personal y nuestra amistad, por su parte, en un tenso desafío que se revolvía alrededor de ella. Mi relación con Alberto era un juego perverso que tenía como objetivo la posesión de Vanesa. Todo era una farsa, una representación sustentada en reglas tácitas que yo, ingenuamente, cumplía.

Y después estaban los celos. Celos que también eran producto de mi ingenuidad, de mi falta de suspicacia. Me exasperaban las miradas que se dirigían. Esa complicidad fanfarrona que se prodigaban. Poco a poco comencé a odiar a Alberto. Las estúpidas prioridades que inventaba me enfurecían y mi cólera se veía acentuada por la actitud pasiva que adoptaba Vanesa. En sus gestos creía descubrir el secreto deleite que le provocaba ser causa de discordia entre dos hombres. Y sin embargo, las formas continuaban manteniéndose, con muda hipocresía. Esta impostura acicateaba mis celos de manera enfermiza; mi temor a que Alberto rompiera las reglas y se acostara con Vanesa era cada vez más intenso. Pensé en secuestrarla, en alejarla de su avidez y su vileza; en llevármela a un lugar alejado, cuidarla, protegerla de las bajezas de los hombres. Ahora, demasiado tarde, me lamento de no haber reconocido quién realmente necesitaba protección.

Dos semanas atrás recibí un llamado. Me sorprendió escuchar la voz de Alberto-ya no nos hablábamos, sólo lo veía cuando iba a buscar a Vanesa. Pero más me sorprendió su tono, se lo oía desesperado:

-¡Por favor! Tenés que venir. Pasó algo horrible. Por favor. Te espero, la puerta va a estar abierta.

Salí lo más rápido que pude. En el camino, las hipótesis más brutales me torturaron. Si Alberto le había hecho algo a Vanesa, yo estaba dispuesto a cualquier cosa. El furor me dominaba.

Abrí la puerta. Todo estaba en silencio. Un sollozo desgarrador me informó de la presencia de Alberto. Estaba en su habitación; yacía sobre su cama, cubierto y llorando:

-¡Qué estúpido! ¡Qué estúpido!-gemía, tapándose la cara con las manos-. Me voy a morir. Soy un idiota. ¿Por qué fui tan idiota?

Un tempestuoso torrente de sensaciones, conjeturas y emociones arrasaba en mí cualquier pensamiento inteligible. Sólo atiné a acercarme a la cama, y a duras penas mascullé:

-¿Qué pasó?

Ante estas palabras, Alberto se descubrió la cara y me miró. En sus ojos vi, simultáneamente, la desolación infinita, el arrepentimiento que busca perdón, y el comienzo de la resignación. Sin pronunciar palabra, Alberto levantó la sábana que lo cubría hasta el pecho y en esa visión a mí comenzó a perdérseme la existencia. Desde la cintura hasta los pies, su cuerpo estaba horriblemente hinchado, daba la impresión de estar a punto de explotar. Las articulaciones parecían haberse fundido, perdiendo toda capacidad de movimiento. Su piel había adquirido una coloración lívida y amarillenta, junto a una regularidad enfermiza.

-Tocá-dijo Alberto. Yo quedé paralizado por el estupor.

-¡Tocá!-me ordenó. Sin pensar, estiré aprensivamente la mano y con un dedo presioné su pierna izquierda. La piel se hundió; su consistencia era elástica; Alberto estaba hueco por dentro.

-Sube continuamente-dijo-. Calculo que en tres días llegará al cuello.

Interpretando mi desconcierto, explicó:

-Fue por romper las reglas-hizo una pausa. Aquí la imbatible fuerza de los celos me permitió modelar un pensamiento concreto. Me indigné, llegué a considerar, rastreramente, que Alberto se lo tenía merecido.

-¿Cómo?-dije-... ¿Cómo pudiste romper nuestras reglas?

-No nuestras reglas. La del viejo; la usé después de las doce-. Alberto ya había recuperado el aplomo y casi con desprecio agregó-: Si te sirve de consuelo, fue la primera y la única vez que lo hice.

-Pero no entiendo...

-¿Qué no entendés? ¿Qué te tengo que explicar? Lo hice, y de la forma que no debía hacerse: después de las doce y sin protección.

La actitud de Alberto me sorprendió; pero me contuve, después de todo, su actitud no era lo más sorprendente que estaba sucediendo. Él me miró con la arrogancia de los condenados y continuó:

-Quiero que te la lleves. Yo ya no lo puedo hacer, por eso te pido que la destruyas.

Fui a buscar a Vanesa. Cuando la encontré, una vil satisfacción, una infame sensación de recompensa se apoderó de mí; reprimí esta sensación inmediatamente.

Me despedí de Alberto; lo hice normalmente, aunque ambos sabíamos que nunca volveríamos a vernos.

Lo que sigue es el castigo. Lo que sigue me avergüenza y me ultraja más que el fin.

Se hablará de impul