Rubén Moreira Valdez, fratricida Politico...




No importa que ellos nos odien,
con tal de que ellos nos teman”
Calígula


César Castillo Quiroz
2007


La indignante pobreza que salta a la vista en las colonias populares y en el campo de Coahuila, es el instrumento más eficaz para el control político de la entidad. Ciudadanos apáticos que en medio de sus carencias, no les importa si sus instituciones se encuentran secuestradas por cuatro o diez hermanos que buscan el control político total a través de un congreso repleto de diputados abyectos que hoy pomposamente llaman precandidatos.

Al ciudadano de a pie la política le pasa de largo, desapercibida. Que tanto puede importarle quién nos gobierna si constantemente tiene que vivir la brusca alternativa entre la ocupación y la falta de trabajo, el doloroso vaivén de las entradas y los gastos que con facilidad destruyen el sentimiento de economía y la noción de un sistema razonable de vida sin carencias. Ese ciudadano que consciente o inconscientemente se ha dejado seducir cada vez más con las dádivas de un gobierno que se dice de la gente; un gobierno que se ha especializado en la detección del hambre colectiva.

La pobreza es el venero del que abrevan los oportunistas despiadados, aquellos que abusan del pobre económico e intelectual, de aquel que se acostumbra a vivir en la abundancia en los buenos tiempos y a pasar hambre en los malos; del ciudadano del campo y las colonias pobres que cuando recibe apoyos se olvida de su derecho a elegir y vive al máximo la generosidad de los políticos en turno.

Hoy en Coahuila se escribe una singular historia, cuatro hermanos detentan el poder político y sindical mientras que en la esquina contraria hay una oposición débil y maniatada que no atina cómo organizarse para cumplir su función de contrapeso del poder.

Condenados al fratricidio político, los hermanos Moreira de Coahuila buscan sedientos el control del congreso local en las próximas elecciones que ya en puerta invitan a exclamar, de una vez, el voto por voto y casilla por casilla.

A la vista de todos y en toda la geografía estatal se reconocen los promotores priístas del voto que a cambio de una copia del instrumento electoral, regalan dinero en efectivo, pintura, materiales de construcción y todo aquello que va consumando, desde ya, un fraude electoral que no necesita llegar al día de la jornada. En este momento y desde ahora, ese fraude ya está en proceso apoyado en entrevistas televisivas amañadas que hacen crecer y permanecer al priísmo en el gusto de un público que le da igual si cuatro o diez hermanos tienen secuestradas sus instituciones.

Rubén
Los que hoy se ostentan como (pre)candidatos priístas, se antojan harto vacíos de propuestas y cargados de un fuerte tufo de reconciliación con un martinismo humillado y vilipendiado. Familiares y amigos íntimos del exgobernador son candidateados por un PRI rancio que apesta a deslealtades y a traiciones. Hacer amarres con todas las fuerzas políticas, incluso los desterrados, es la clave para afianzar las aspiraciones de Rubén Moreira y abrir paso al proyecto transexenal.

Con esta elección da inicio el declive de un gobernador que nunca lo fue. A la mitad del trayecto el control político lo tiene el hermano mayor del clan y los humbertistas de cepa están siendo aniquilados. Los que estorbaban, los que tenían derecho de picaporte.

Las posiciones clave ya son rubenistas. Los humbertistas han sido replegados al rincón de la ignominia y el romance entre Rubén y las televisoras, que contribuyen a este fratricidio político, es innegable.

¿Cómo llegamos a este escenario? ¿en qué parte el enamoramiento colectivo encumbró a los Moreira a un grado tal que hoy pocas voces se atreven a cuestionarlos?

En las charlas de sobremesa se vierten comentarios acerca del espionaje que estos hermanos practican incluso entre sí, se dice que son adictos a escuchar conversaciones telefónicas de los presidentes municipales, los empresarios y de sus subalternos. Que tienen capacidad de video grabar el interior de oficinas de forma remota y a decenas de metros de distancia, que tienen intervenidas páginas web, blogs y correos electrónicos. Que leen de forma anticipada (la noche anterior) lo que publicará la prensa escrita a la mañana siguiente. Que la incursión de la televisión cubana y la relación con su gobierno obedece a la asesoría en la ejecución y mantenimiento de de equipos adquiridos en Israel para estas prácticas de espionaje. Que algunas televisoras, a cambio de convenios publicitarios, les consultan los contenidos de su programación en noticieros y programas de análisis político. Que por distintos conductos coercionan a periodistas e intelectuales para que sirvan a su proyecto. Que todo esta enmoreirado.

El incómodo consanguíneo tiene el poder, lo ha conseguido a costa del fratricidio político. Humberto Moreira no pudo encargarse de todo. Era imposible. Hoy Rubén enciende hogueras, apaga pasiones, quita presidentes municipales, alienta candidaturas huecas y manda mensajes cifrados. Este es su momento, el momento de aprovechar la apatía de la masa que jodida y malcomida será feliz por un rato con tinacos o botes de pintura y tal vez ni cuenta se de cuando el gobernador ya no se llame Humberto sino Rubén. El chiste es que sea un Moreira. Un Moreira de esos que hablan de la pobreza como si alguna vez la hubieran conocido.

¿Traicionar a Oscar Pimentel González a pesar de los millonarios recursos estatales, que por abajo de la mesa, éste le aportó en 1999 para mantener su estructura política es la formación del actual presidente del PRI?...

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¿Futuro o presente?..


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Elecciones 2009: Las listas de la sucesión ...


JENARO VILLAMIL
(apro).-


Una primera lectura de las listas de candidatos a diputados plurinominales de los tres principales partidos –el PAN todavía hace los últimos amarres, mientras Germán Martínez se transforma en un dirigente bloguero--, nos retrata la forma en la que los precandidatos presidenciales mueven sus piezas, buscan ganar fuero para sus colaboradores o extender su influencia. No reflejan un proyecto legislativo, sino una ambición sucesoria.

El caso más representativo son las listas del PRI. Desde ahora, los tres principales precandidatos –Beatriz Paredes, Enrique Peña Nieto y Manlio Fabio Beltrones-- perfilan a sus equipos desde la Cámara de Diputados.

Los priistas gobiernan 18 entidades, aspiran a gobernar 20 con el triunfo este año en dos entidades más, y buscan remontar la precaria condición de tercera fuerza legislativa en la que los dejó el desastre de la campaña presidencial de Roberto Madrazo en 2006. Sus encuestas hablan de que pueden llegar a tener entre 35 y 40% de las preferencias electorales –dependiendo del nivel de abstencionismo--, siempre y cuando no acaben divididos y confrontados como les sucedió en 2000, 2003 y 2006.

Beatriz Paredes, fiel al viejo estilo, no aclara si pretende ser la coordinadora de la bancada del PRI, pero se incluyó en la posición dos de la cuarta circunscripción. Otras figuras de su equipo que tienen posibilidades de llegar son: Francisco Rojas, presidente de la Fundación Colosio; Humberto Lepe, colaborador añejo de la tlaxcalteca; Estela Ponce, Cruz López Aguilar, dirigente de la CNC; Jorge Carlos Ramírez Marín, priista yucateco que dirige el ICADEP, y Sebastián Lerdo de Tejada, actual representante del PRI en el IFE, entre otros.

Peña Nieto, el góber boy, logró colocar a dos cercanísimos colaboradores cuya trayectoria habla del renacimiento del Grupo Atlacomulco como camarilla que va en busca del poder. En el primer lugar de la quinta circunscripción está su secretario general de Gobierno, Humberto Benítez Treviño, personaje formado en el hankismo, al igual que Ernesto Enríquez Rubio, investigado por presunto lavado de dinero en Costa Rica en 1996, y Luis Videgaray, otro golden boy de la era montielista, que repitió como secretario de Finanzas en el gabinete de Peña Nieto. Por la vía del voto mayoritario, el exgobernador Emilio Chuayfett prácticamente retornará a la Cámara de Diputados.

Manlio Fabio Beltrones, impulsó a su secretario privado, Canek Vázquez, líder del Frente Juvenil Revolucionario; a María Esther Sherman, cuadro priista y es esposa de Marco Antonio Bernal, y Felipe Solís Acero, exsecretario general del IFE. También está su socio en la consultoría Aregional, el economista Alberto Cano Vélez.

Otros gobernadores impulsaron o vetaron, pero se impuso la fuerza corporativa y el pedigree de algunos jóvenes, como en los casos de Federico Madrazo, hijo del excandidato presidencial; Alejandro Murat, hijo del exgobernador de Oaxaca; Claudia Ruiz Massieu, hija del asesinado secretario general del PRI, Francisco Ruiz Massieu, y sobrina de Carlos Salinas de Gortari. El cuestionado dirigente ferrocarrilero Víctor Flores logró una posición privilegiada, al igual que Nicolás Calleja, veracruzano vinculado al SNTE.

Entre los vetos más delicados está el que Ivonne Ortega, gobernadora de Yucatán, aplicó contra Dulce María Sauri, exmandataria y exdirigente nacional del partido. Su ausencia en las listas priistas es lamentable no sólo por su sólida experiencia legislativa, sino por el hecho de que Televisa también se cobró así la batalla que Sauri dio el día de la aprobación de la Ley Televisa en el Senado.

En el camino se quedaron también varios exgobernadores que, en 2006, aspiraron a ser candidatos presidenciales, como Tomás Yarrington o Manuel Ángel Núñez Soto.

En el PRD, los Chuchos, la corriente hegemónica en la estructura burocrática, pero no en las urnas, se cobró superrota frente a otras corrientes, en especial frente a Izquierda Unida y ante Marcelo Ebrard, a quien le vetaron varias propuestas, sobre todo la de su tutor Manuel Camacho Solís. Jesús Zambrano, pareja y socio de Jesús Ortega en la misma corriente, se reservó una posición privilegiada, al igual que Víctor Hugo Círigo, hermano de René Islas y adversario de Ebrard desde la Asamblea Legislativa.

La mayoría de las corrientes restantes quedó en posiciones desventajosas. Andrés Manuel López Obrador apoyó a Juventino Castro, pero las mezquindades internas impidieron que entre los "externos" se aprobara al ministro Genaro Góngora y a la escritora Guadalupe Loaeza.

Los Chuchos impulsaron a Enoé Uranga, candidata externa de la diversidad sexual, cuya táctica se basó en bloquear a otros candidatos del movimiento lésbico-gay. Caso sintomático de veto fue el que vivió el

exdirigente nacional y exgobernador de Baja California, Leonel Cota, quien amenaza con irse al PT.

En el caso del PAN, las disputas no han acabado. El eje calderonista pretende imponer a sus principales figuras en las primeras posiciones. César Nava, su exsecretario particular, José Carlos Lara Hinojosa, primo hermano del primer mandatario, y posiblemente la secretaria de Educación, Josefina Vázquez, se colocarán en las primeras posiciones.

Por ahora, el operador más hábil parece ser Francisco Ramírez Acuña, exgobernador de Jalisco y efímero secretario de Gobernación, quien parece perfilarse ya como una especie de "caballo negro" por adelantado en la contienda por la nominación presidencial del PAN. Los foxistas se sienten aislados y vetados. La rebelión reciente del exgobernador de Morelos, Sergio Estrada Cajigal, de triste memoria por sus excesos y acusaciones en su contra, pretende ser una disputa con lo que él llama "la sagrada familia". Al parecer, se refirió a los militantes provenientes de la ultraderecha, pero también otros leyeron entre líneas que "la sagrada familia" también opera desde Los Pinos.

Email: jenarovi@yahoo.com.mx

El Cartón de Rruizte...


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Cómico con voz de profeta...

César Castillo Quiroz


En 1985, México se retorcía en una de las crisis recurrentes, el gobierno en turno, del priísta Miguel de la Madrid Hurtado enfrentaba las primeras pruebas de poder del narcotráfico y encontraba en figuras de la talla de Rafael Caro Quintero y Ernesto Fonseca Carrillo "don Neto", las pruebas de su combate al comercio de estupefacientes.

Quizá quienes lean esto piensen que el tema a tocar es precisamente el narcotráfico, pero no, la relación de Caro Quintero viene a propósito de haber rescatado un audiocaset que contiene una audaz parodia realizada por el cómico José Natera ante la fama adquirida por el narco-delincuente y toda la leyenda que adquirió a mediados de los ochentas. Poco trascendente en su momento, pero digno de resaltar el uso de la libertad de expresión en aquel tiempo, cuando contados medios de comunicación no estaban maniatados al poder.

El rancho El Búfalo, el trabajo de campesinos en el cultivo de mariguana, la vida sentimental con Sara Cossío, su novia de Guadalajara y su presunta participación en el asesinato del agente estadounidense de la DEA, infiltrado en México, Enrique Camarena Salazar, fueron los detonantes de aquel fenómeno que dieron trascendencia al nombre de Rafael Caro Quintero.

Pese a ser un excelente trabajo humorístico, José Natera dejó en unas líneas, un discurso que, dentro de la parodia es genial, pero que fuera de ese contexto, es una cruda realidad que a 21 años de haberse grabado, sigue vigente, como si el mexicano común tuviera una marca indeleble llamada corrupción, ligada con una manipulación de la información con fines lucrativos, no de interés social.

En la parodia, Natera interpretando el papel de Caro Quintero, responde a su entrevistador "Pérez Verguzco" (el actor José González) de XEW-Televisión Canal 2 la siguiente pregunta. "¿cómo se considera usted, culpable o inocente?".

Rafael Caro Quintero y José Natera

Natera-Caro Quintero contesta: "yo soy una persona inocente ya que a mi se me detuvo por presiones políticas o sea por órdenes del gobierno, y por presiones del gobierno de los Estados Unidos, lo hacen con el fin de desviar la atención de la opinión pública en que el pueblo no repare y piense en los crímenes y robos que ha cometido el 'Negro' Durazo y López Portillo que son mis patrones, y notará usted que a raíz de mi detención, de esos güeyes no se habla absolutamente para nada en ningún medio informativo, o sea, el gobierno sabe que el pueblo olvida fácilmente y entonces se dan detalles y pormenores de mi caso para que la gente esté atenta en lo que me sucede a mi y no piensen, en que tenemos un alto índice inflacionario, que tenemos un grave desempleo, que tenemos una grave crisis económica que no vamos a solucionar, sino que al contrario, nos estamos hundiendo cada día más y que tenemos en los puestos públicos a una serie de funcionarios ineptos, impreparados, advenedizos, gente recomendada que se la pasa cometiendo pendejada tras pendejada y que el pueblo tiene que estar pagando las pendejadas que cometen esos hijos de su pinche madre, ¿entiende?... esa es la razón".

En cuestión de medios, las frases del humorista Natera caen al dedo con lo que hoy ocurre en los medios de comunicación que son capaces de informar sobre la dudosa y repentina aparición de náufragos que mas bien tenían apariencia de turistas, secuestros y tragedias en el medio artístico y que toda esa información, además de inútil, es aprovechada para darle evidentes tintes políticos.

En su papel de Caro Quintero, Natera dice por un momento: "el gobierno sabe que el pueblo olvida fácilmente y entonces se dan detalles y pormenores de mi caso para que la gente esté atenta en lo que me sucede a mi y no piensen tampoco en que tenemos un alto índice inflacionario, que tenemos un grave desempleo, que tenemos una grave crisis económica que no vamos a solucionar".

¿Qué maldición tiene la población mexicana que prefiere lo frívolo de un reloj Tiffany, un traje Hugo Boss, un dominguero partido de fútbol o los eventos magnificados de un artista y pierden de vista la realidad que se vive en todo el país, díganse secuestros, robos o asesinatos y se marginan la danza de millones de pesos por fraudes priistas o panistas, abusos por influencia, pobreza extrema, desempleo y descarados fraudes electorales.

En resumen, con todo lo ingenioso que representa, pero por haber dicho las cosas como profeta, quien debería gobernar este país deberían ser humoristas como José Natera, y no los "funcionarios ineptos, impreparados, advenedizos, gente recomendada que se la pasa cometiendo pendejada tras pendejada y que el pueblo tiene que estar pagando las pendejadas que cometen esos hijos de su pinche madre,
¿entiende?".

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SOS-PE-CHO-SIS-MO

Guadalupe Loaeza

Siempre lo sospeché. Sospechaba que el vocablo "sospechosismo" no había sido de la autoría de Santiago Creel, como suele decirse desde 2004, cuando entonces el panista era secretario de Gobernación. "La palabra es adecuada, porque significa andar sospechando de todo, es más bien una actitud", dijo en una entrevista que le hiciera Víctor Trujillo, para el noticiario "El cristal con que se mira", a donde había ido a defender su expresión, ya que había causado un gran revuelo especialmente entre los políticos. Lo que resulta sumamente sospechoso es que Creel nunca haya aclarado que la palabra no nació de su "ingenio". Pero afortunadamente Carlos Fuentes nos despejó la sospecha en su libro En esto creo, p.159: "Hay en México demasiados 'sospechosistas', como los llamaba Daniel Cosío Villegas. México sería la víctima eterna de una vasta conspiración extranjera para explotarnos, ridiculizarnos, humillarnos". Por lo que se refiere al historiador Cosío Villegas, leemos en su libro de artículos Crítica del poder: "El mexicano es sospechosista por naturaleza". Y en el de sus Memorias, escribió: "Casi de un modo inevitable, alguna gente de esa que he llamado 'sospechosista' soltó la conseja de que el presidente Echeverría nos había pagado el viaje".

Si viviera don Daniel Cosío Villegas (1898-1976), seguramente corroboraría cómo el mal del "sospechosismo" nos sigue aquejando y, actualmente, ya se encuentra en el DNA de los mexicanos. Todos sospechamos de todos y de todo. Ya nadie cree en nadie ni en nada. Cuando vemos un sacerdote caminar a lo lejos, en seguida pensamos: "seguro es un pedófilo". Basta con que vayamos a un banco a depositar un billete de 500 pesos para que la cajera lo tome entre sus dedos, lo aleje de su vista y lo observe con cuidado a contraluz para saber si es falso. Si vamos a la pollería y pedimos un kilo de pollo, lo primero que preguntamos es: "¿Seguro que está fresco?". "Puede estar usted segura", contesta el empleado. Al llegar a nuestra casa, lo primero que hacemos es olerlo. Aunque el ave no tenga un olor extraño, lo ponemos a cocer con muchas sospechas. Cuando leemos las noticias referentes a la explosión de Pemex, nos preguntamos a pesar de no tener bases: "¿No será un auto atentado para causar pánico entre la sociedad? ¿No serán los Zetas?". Pocos asuntos púbicos han causado tanto "sospechosismo" como la reciente liberación de Florence Cassez: que si EPN no habrá negociado con el gobierno francés; que si los jueces no recibieron dinero para darle un amparo; que si "la francesa" salió el mismo día que el escándalo de Monexgate para distraer a la opinión pública, etcétera, etcétera.

Esta neblina mental en la que se ha convertido el "sospechosismo" mexicano nos persigue por todas partes. Allí está, en las sobremesas de los restaurantes. "Quiero un tequila pero sírvamelo en la mesa, por favor". Cuando pagamos en la gasolinera: "¿Seguro me llenó el tanque?". Una vez que nos aseguran que sí lo llenaron, aparece una sospecha más y preguntamos: "Oiga, no le di un billete de 500, pensando que era uno de 200?". Nos vamos del establecimiento convencidos de que nos robaron por partida doble: gasolina y el billete. Lo mismo sucede con los maridos "bolseados". A media mañana, le hablan desde su celular a su esposa: "Oye, yo tenía en mi cartera dos billetes de a mil. Me acuerdo haberlos sacado ayer del cajero automático. Falta uno...". Aunque la mujer jure y perjure que no fue ella, el pobre marido ahora sospecha hasta de su memoria: "A lo mejor con ese billete pagué mis medicinas y ya no me acuerdo...". No obstante, de la que más sospecha es de su cónyuge y ella a su vez sospecha que si nunca tiene dinero su esposo es porque tiene "otra". Cuando recibimos la cuenta de luz, la del teléfono y la del gas, sospechamos que nos están robando en pesos y en especie. A pesar de todo, pagamos echando pestes, seguros de que alguien nos está estafando. Cuando vemos las noticias en la televisión mexicana pensamos que todos mienten, incluyendo el cronista deportivo. "Seguramente le va al contrario, por eso dice que para él no fue gol". Todo el público sospecha del árbitro, los aficionados locales suponen que está a favor del equipo visitante y los visitantes sospechan que está a favor del local. Sospechamos de todos: de los médicos, de los análisis de los laboratorios clínicos, del taller mecánico, del plomero, del cerrajero (¿y qué tal si se quedó con una copia de la llave de departamento?), de la trabajadora doméstica (para mí que se está llevando a su casa arroz, el jabón para lavar, sopas de pasta y papel de baño...). Del chofer de la familia, sospechamos que está de acuerdo con el de la gasolinera y que le entrega recibos alterados.

También sospechamos de las compañías y de las personas más serias. Por ejemplo en el primer caso, algún laboratorio que fabrica medicamentos en todo el mundo es digno de sospecha en México de que los productos que aquí distribuye no son de la misma calidad. Los que les vende a los mexicanos "no sirven para nada", sospechamos. Y en el segundo caso: "Los jueces de la Suprema Corte de Justicia están pagados. Por quién, quién sabe, pero están ¡¡¡pagados!!! Hágame usted el favor", es una sentencia que escuchamos constantemente en nuestro país.

Lo más triste de todo es que sospechamos de todos, porque en realidad no nos tenemos confianza a nosotros mismos. Si somos tan desconfiados, es porque somos capaces de hacer lo mismo que de lo que sospechamos...

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Ambar..

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